De la protesta social a la Liberación Nacional

Documento Nro. 2 – Liberación Nacional - Florencio Varela (11/10/2010)

La protesta social como fenómeno político, no es exclusiva de nuestros días, sino más bien es una constante en la historia continental. Donde existió un derecho social avasallado la respuesta del pueblo fue la protesta y la lucha.

En America latina, y en nuestro país en particular, el derecho a la felicidad y al bienestar del pueblo, ha estado cuestionado por el mesianismo de una oligarquía decadente y genocida.

Cuando los derechos de los trabajadores fueron avasallados, la protesta social fue la herramienta de reivindicación más legítima que pudimos concebir. Entonces las columnas de humo negro comenzaron a ganar el cielo de la patria a mediados de los años 90 y los piquetes se convirtieron en el signo de un cambio que comenzaba a materializarse mediante la lucha popular.

El proyecto de la “Argentina Colonia”, es decir el proyecto de la Argentina oligárquica, el cual prosperó montado sobre las ancas del neoliberalismo económico, encontraba una barrera inexpugnable en los piquetes y en los sindicatos que no se dejaban consolar con retiros voluntarios.

Solo se puede concebir el proyecto de la “Argentina Colonia”, sobre la corrupción, el engaño, el fraude, el ocultamiento, el genocidio y el accionar de los traidores. Todas estas son las herramientas que la oligarquía ha puesto en juego para condicionarnos y someternos al hambre y la desesperanza, consolidando sus privilegios sobre la injusticia social, es decir, sobre nuestro derecho a existir.

Pero supimos guardar el fuego bajo la helada. 5 decadas de represión, proscripciones, desapariciones, terror, frío y hambre oligárquico, no han podido quebrar la voluntad de lucha de este pueblo que es conciente de su derecho a ser feliz.

Tras 50 años el proyecto oligárquico sucumbió en 2003, consumido por su propio veneno. Esta minoría privilegiada que amazo incalculables fortunas a costa de la explotación y el ultraje de pueblo trabajador, dedicada en su última etapa a la especulación financiera, comprendió tardía mente, que no hay país posible sin los trabajadores, por que justamente el país se cimienta sobre el esfuerzo cotidiano de los trabajadores argentinos.

Ante el agotamiento total del neoliberalismo, recuperamos la iniciativa política y comenzamos a consolidar el Proyecto Nacional, denominación que alguien decidió darle a una iniciativa que es la continuidad de otras las luchas que brillan desde el fondo de la historia. Estamos pues, según nuestro modesto punto de vista, protagonizando la última fase de la Liberación Nacional definitiva.

Frente a esta nueva coyuntura debimos aprovechar el vacío de poder que el neoliberalismo dejaba en el mapa político argentino. Para esto fue necesario migrar de las organizaciones sociales cuya razón de existir fue la lucha reivindicativa, para dar lugar a una organización de carácter político que permitiera impulsar nuestro modelo de país.

Esta etapa está caracterizada por un alto grado de movilización popular en torno al liderazgo de Néstor y Cristina Kirchner, compañeros que han logrado direccionar un esquema de articulación política del cual nos sentimos parte sin beneficio de inventario.

Comenzó entonces un proceso de restauración del proyecto peronista instaurado por Juan Peron, Eva Perón y los trabajadores argentinos hace 60 años atrás. Nos dimos cuenta entonces que los modelos de organización política del peronismo tradicional estaban a la altura de las nuevas luchas que teníamos por delante.

Estas estructuras que parecian moribundas y desprestigiadas son sin embargo, las que el pueblo reconoce como validas.

En algunos casos debimos re fundarlas, en otros, recuperarlas de la mano de los traidores cómplices de la oligarquía que las habían corrompido y desvirtuado. Es así, que la Unidad Básica, el Partido Justicialista, la Confederación General del Trabajo y la Juventud Peronista vuelven a ser la columna vertebral de la organización política del pueblo argentino.

No obstante la tarea de saneamiento y depuración de estas estructuras no ha terminado; todavía anidan en oscuros rincones aquellos que pretenden confundir a los compañeros con discursos claudicantes y engañosos. Parece que no han comprendido que nuevamente el pueblo ha ingresado a la lucha política y que no queda lugar para los traidores.

Mientras derrotamos a la oligarquía en todos los frentes debemos propender a la depuración ideológica y practica del movimiento peronista, para que el enemigo no pueda ni siquiera batir el parche de la “contradicción interna”.

Los que creen que este proceso es meramente un “kirchenrismo” que comienza y termina en la figura del compañero Néstor Kirchner, pecan de ingenuidad. Los miles de jóvenes, de trabajadores, de mujeres que se vuelcan a la militancia en forma masiva en los últimos meses, son sin duda nuevamente el subsuelo de una patria sublevada que vuelve a expresarse con la única identidad política que reconoce el pueblo argentino, el peronismo.

Pero la lucha no ha terminado. Debemos continuar batallando hasta lograr la justicia social, la soberanía económica y la libertad política definitiva. Asistiremos en los próximos meses a un nuevo turno electoral donde el peronismo deberá revalidar en las urnas la continuidad del Proyecto Nacional.

En esta ocasión veremos si somos capaces de una nueva victoria. Las últimas elecciones legislativas nos han demostrado que no podemos descansar en la capacidad, el esfuerzo y la lucidez del compañero Néstor Kirchner, como pretendieron hacernos creer los mariscales del la derrota del 2009.

Ya no queda lugar para los que pretenden viajar en el carro panza arriba, usufructuando cargos y honores. Llego la hora de que todos tiremos del carro, llevando el mensaje al taller, a la fábrica, a la oficina, al obrador, al club o a donde nos toque llevarlo.

Ante el desafió electoral debemos propender a una mayor organización popular, a una mayor movilización de todos aquellos compañeros que quieran militar, teniendo claro que sin victoria electoral no habrá liberación nacional posible.

Las claves de la victoria radican en la voluntad de triunfar, en la confianza plena en nuestros conductores y en el compañero que lucha a nuestro lado. Militemos con alegría por que hemos tomado conciencia de nuestro poder y de nuestro destino de felicidad.

Para finalizar nos gustaría recordar una frase profética, dicha por el compañero Juan Perón ese soleado 17 de octubre del 1945, la cual sintetiza el espíritu de este documento: "trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan, ha de levantarse en nuestra hermosa patria, la unidad de todos los argentinos".