Los problemas de La Plata tienen solución

Asistimos a una nueva coyuntura política electoral con el convencimiento de estar aportando nuestro esfuerzo militante, a la consolidación de un modelo de Nación sustentado en las banderas históricas del peronismo: Justicia Social, Soberanía Política, Independencia Económica e Integración Latinoamericana.
En esta nueva etapa de la extensa lucha del Pueblo por su liberación definitiva, observamos una conducción que alumbra desde el cetro de la historia grande, la de los compañeros Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
La Juventud Peronista no ha especulado jamás, ni especulará con respecto a cual es la conducción incuestionable de este proceso histórico que nos toca protagonizar. Sin embargo todavía quedan algunos que pretenden con la especulación construir un modelo político al margen y a costa de los intereses del Pueblo argentino, utilizando las banderas del peronismo para ocultar ambiciones personales inconfesables que carecen de legitimidad política, porque no representan los intereses de los trabajadores.
Por esta razón, debemos estar muy atentos ente estos especuladores, porque en la especulación anida el cipayismo y la traición a la Patria.
En la ciudad de La Plata en particular, observamos con tristeza como el intendente Pablo Bruera, presidente del Partido Justicialista, se ha constituido en el paradigma de este tipo de prácticas. Ha convertido a la ciudad en un coto de caza para las corporaciones económicas inmobiliarias, políticas y mediáticas.
Sin embargo, su travestismo político ya no da lugar a dudas. En estos cuatro años al frente del municipio ha desnudado la naturaleza de su proyecto político, por lo tanto es nuestro deber como militantes recuperar la ciudad de La Plata para que sea parte de un Proyecto Nacional que florece a lo largo y ancho del país en cada obra publica, en cada fábrica que se abre, en cada compañero que consigue trabajo, en cada chico, mujer y hombre, que son todos los días un poco más felices.
Quién puede dudar de la legitimidad de este Proyecto Nacional que ha realizado, en apenas siente años, una reparación histórica que cambió el rostro de la Argentina para siempre. Éramos habitantes de un territorio devastado y desolado, a merced de las apetencias del imperialismo internacional y de sus corporaciones, sometidos al hambre y al desamparo, a la explotación y al ultraje.
De la mano de Néstor y Cristina, hoy, nos levantamos luego de la laga noche neoliberal, alentados por una recuperación inédita del empleo, sin monopolios de información, integrando a todas las minorías, protegiendo a nuestros pibes y a nuestras embarazadas, repatriando a nuestro científicos, con más y mejor educación, con un modelo de desarrollo nacional que se puede ver y tocar en las 180 mil fabricas reabiertas, en las mil escuelas construidas, en la nacionalización de las empresas de servicios, en la recuperación de los fondos jubilatorios, hechos que son el reaseguro de un rumbo que busca el pleno empleo, el empleo digno y bien remunerado para lograr en los próximos 4 años el 50 y 50.
Sin embargo, los platenses estamos fuera de esta realidad. Seguimos prisioneros de un modelo local gobernado por una corporación política anacrónica, que pretende continuar con su rol de gerente de las corporaciones locales a fin de ordenar una agenda de gestión de la cual sus gerentes son intermediarios interesados.
¿Qué podemos esperar los que aspiramos a una política de vivienda social que satisfaga las necesidades de los trabajadores, cuando el intendente ha convertido al Palacio de la calle 12 en una inmobiliaria que dispone del territorio para convertirlo en una timba de negocios cuyos beneficiarios son unas pocas inmobiliarias?
Esta lógica ha derivado en el abandono total de aquellas zonas que no son rentables desde el punto de vista comercial, librando a su suerte a las barriadas humildes de la ciudad, allí donde carecen de los servicios más elementales como pavimento, iluminación, limpieza, cloacas, atención primaria de la salud, espacios recreativos, control de plagas, etcétera.
Esta realidad llegó a su clímax cuando el poder municipal pretendió aprobar el nuevo Condigo de Ordenamiento Urbano (COU) hecho que está siendo ocultado. El acuerdo del intendente con el monopolio mediático “El Día”, le ha permitido invisibilizar esta situación a costa de fortalecer las prerrogativas de dicho monopolio a la hora de incrementar su influencia sobre la política local y los negocios.
Por las noches se puede observar otra de las facetas de esta gestión empresaria del intendente. La actividad gastronómica de la ciudad, que general miles de puestos de trabajo, y que ha sido sometida a una política clientelar con el objetivo de favorecer los negocios inconfesables del “entorno” político del intendente Bruera. Esta política no solo ha consolidado las cosas que debían ser mejoradas en materia de nocturnidad, sino que las ha potenciado hasta el paroxismo.
En esta ciudad, durante el día, imperan los negocios corporativos mediatico/inmobiliarios; y tenemos la otra ciudad, donde por la noche asolan las patotas municipales que extorsionan tanto a comerciantes como a militantes políticos. Las dos deben terminar.
Pero nuestra juventud no está sometida solamente a la inseguridad de la noche. También es victima de las políticas de precarización laboral que emanan del municipio.
Resulta indignante ver como nuestra juventud es sometida al trabajo en condiciones de precariedad total, que no cumple con las normas mínimas de seguridad e higiene, sometidos a contratos leoninos; no cuentan con las mínimas garantías que otorga la ley de Contrato de Trabajo y sometiéndolos a trabajar hasta los domingos mientras el intendente descansa con su familia.
Esta política de empleo es la continuidad natural de una estructura clientelar que extiende profundas raíces en las barriadas pobres de la ciudad, donde el sistema punteril de la era duhaldista está intacto y opera en función de consolidar las condiciones de dependencia y pobreza de los compañeros trabajadores desocupados, los cuales en su gran mayoría son jóvenes.
Estos compañeros que observan como sus barrios son arrasados por el abandono y la desidia son sometidos a pintar los cordones en torno a la Catedral y un poco mas allá, donde los habitantes del centro de la ciudad ya advierten que detrás de los cordones pintados y de los chalecos naranjas descoloridos se esconde una política que solo los toma en cuenta como clientes y no como ciudadanos.
La política deportiva también es otra gran deuda que tenemos con nuestra niñez y con nuestra juventud. Es inaceptable el estado de abandono en que se encuentran nuestros clubes por parte del ejecutivo comunal, que los tiene en cuenta solo para el acarreo electoral pero los ningunea sistemáticamente a la hora de aportar recursos indispensables para el correcto funcionamiento de las ligas deportivas infantiles y juveniles.
Esta situación que no es más que la continuidad de una política de abandono territorial basada en la postergación de la barriadas de trabajadores para favorecer una estrategia de negocios y poder a favor de las corporaciones locales.

Tenemos propuestas

“Nadie se realiza en una sociedad que no se raliza”, nos enseñaba el compañero Juan Perón. Podemos inferir entonces que ninguna ciudad se realiza en una provincia y en una Nación que no se realizan. Pero en nuestro caso resulta a la inversa: Mientras la Nación y la provincia despegan, la ciudad de La Plata se estanca y se hunde.
Debemos integrar las estrategias municipales a los programas nacionales y provinciales, para que los beneficios del crecimiento económico y de la políticas de obra pública, de trabajo, de salud, de educación, lleguen adecuadamente a cada ciudadano de La Plata.
Debemos promover, mediante un acuerdo con la AFSCA el apoyo municipal a los medios de comunicación que comunican lo que los vecinos necesitan saber, a fin de que la comunidad se integre a la política municipal y la defienda como propia. Nadie defiende lo que no conoce, nadie pelea por lo que no quiere. Se ama lo que se conoce.
Este nuevo modelo de comunicación también debe garantizar empleo digno para los trabajadores de la actividad y oportunidades de empleo legal para los jóvenes que egresan de nuestra Universidad en las carreras de periodismo y comunicación.
El protagonismo de la juventud al frente de los medios de comunicación debe garantizar un cambio de paradigma en el modelo mediático que gobernó la ciudad hasta la actualidad.
Necesitamos una noche segura, donde los jóvenes se diviertan y los padres duerman tranquilos. La nocturnidad debe promover el correcto desempeño de actividades de carácter cultural y social donde los empresarios y los usuarios estén sometidos a reglas claras que garanticen el correcto desempeño de todas las actividades que la comunidad necesite llevar adelante. Allí el municipio tiene que estar presente con recursos financieros, técnicos y profesionales para ayudar al sector a cambiar su dinámica actual, no solamente en los comercios gastronómicos debe consolidarse este nueva política de nocturnidad, también en las plazas y espacios públicos debe estar presente el municipio favoreciendo la apropiación de la comunidad, para que las plazas y paseos sean verdaderas usinas de desarrollo cultural.
Necesitamos fomentar el primer empleo mediante un incremento de las estructuras productivas de la región, lo cual debe ser acordado en una política general de desarrollo nacional como lo han hecho nuestros vecinos de Berisso con la re apertura del Puerto La Plata, verdadera fuente de trabajo legitimo para la Región. La Plata debe promover su parque industrial, debe ayudar a los empresarios para que mediante los programas nacionales y provinciales se fomente el empleo en blanco.
Los jóvenes deben conocer sus derechos laborales, deben elegir un oficio que les permita integrarse al mundo del trabajo y de la producción; para ello el municipio debe crear centros de entrenamiento laboral en acuerdo con los gremios y cámaras empresarias de la Región, para favorecer la inserción de nuestros compañeros en las distintas ramas de la industria y de los servicios.
Durante el entrenamiento, los estudiantes deben ser contenidos por un sistema de becas que evite la deserción. Para esto necesitamos comprometer recursos nacionales, provinciales y municipales que nos permitan lograr estas metas.
La recreación y el deporte son aspectos que debemos fortalecer a fin de que los habitantes de los barrios puedan gozar de actividades recreativas, deportivas y culturales. Asimismo, la estrategia de fortalecimiento y trabajo en común con los clubes es parte de la contención fundamental que el niño, el adolescente y el joven debe tener por parte de la comunidad y del Estado.

La Plata 14 de Mayo de 2011